jueves, 22 de noviembre de 2007
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Hay días en que uno se levanta con ganas de gritarle al mundo las verdades como puños a la cara; otros en que preferirías susurrártelas al ombligo: verdades pequeñas, tan íntimas que duelen o que nos ruborizan. Quien llegue hasta aquí encontrará rendijas, abiertas como una mancha de luz, como líneas de luz para guardar el equilibrio.
2 comentarios:
Hermoso contraluz. La mesa, plagada de objetos ya gastados, parece una vanidad del XVII... con biberón=cuna=tempus fugit=tempus necat incluido.
Un abrazo muy fuerte,
Fran
Preciosa la foto; el biberón produce extrañamiento.
Un saludo
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