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sábado, 15 de diciembre de 2012

Y solo invierno


Me aguarda el temporal.
Bajo este cielo impoluto
como una lechada de azul
se esconde la agonía. Por supuesto,
la propia. Por supuesto, la ajena.
Mío es el dedo que hurga en la derrota.
El mendigo que aísla la basura
y escoge entre las heces. Una puerta.
La mía. Un espejo. De todos. Y de nadie.
La alegría infundada del encuentro.
El hallazgo, entre tanta miseria, de una hermosa
mentira. De una verdad solo a medias.

7 comentarios:

Claudio Lacomba dijo...

Duro, como el invierno que está comenzando.
Saludos.

kynikos dijo...

ahhh.. fascinante, amigo julio; exquisito en esa escarcha que agudiza sus vértices. muy hermoso.
salud.

Julio Castelló dijo...

Claudio, Kynikos... Intento gritar y defenderme, defendernos de la mentira que se está levantando a nuestro alrededor, con una velocidad, con una voracidad prodigiosa. No consigo más que palabras huecas. Si al menos a través de ellas se produjera una detonación... Y fuera justa.

veridiana dijo...

Desolador e impactante lo que dices.
Tal vez ese fin del mundo anunciado, lo estamos viviendo cada uno personalmente.

En este derrumbe de la cultura,te deseo unas felices Fiestas.

Julio Castelló dijo...

Querida Veridiana, feliz día a día, a pesar de los pesares propios y ajenos.

Olga Bernad dijo...

Por supuesto, la propia. Por supuesto, la ajena. Quizá todo sería más fácil si algunos supieran sentir la ajena como propia alguna vez...qué sencillo (y qué difícil lo veo).
Feliz año, Julio, me ha encantado el poema.

Julio Castelló dijo...

Bastaría con darse cuenta, querida Olga, como pones de manifiesto con tu reflexión, de que el verdadero (y sano) egoísmo empieza en los otros. Nada de lo humano me es ajeno. Y no por bondad extra, sino de manera intrínseca a ser en el mundo.
Feliz año para todos.