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El conjunto de premiados y autoridades (FOTO: Fundación Cultura del Sur)
De izq. a dcha.: Esteban Parro, alcalde de Móstoles; los alumnos de 4º de ESO del CES y FP 1º de Mayo: David Álvarez, Ivelin Georgiev Belchev, Daniel Carrillo, Cristina Elísabet Montañés, Aroa Sánchez, Maryuri Yulaikin Tuta; Juan de Dios Morán, profesor coordinador del grupo (FOTO: Fundación Cultura del Sur)
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Lucharon. Y vencieron. Por partida triple.
Asumir el trabajo personal, la iniciativa, la plena autonomía fue su primer gran reto, pues Juan de Dios Morán, el profesor que coordinaba el proyecto, realizó, en este caso, según lo estipulado en las bases del concurso, una labor de árbitro y moderador del esfuerzo de los seis estudiantes, tres chicas y tres chicos, a la busca de los grandes valores de la Transición que en este país supuso una lección de buen sentido digna de preservarse y hacerse valer.
Diseñar Las reglas del juego, un gran compendio lúdico de equidad, debate, consenso y asunción de normas democráticas a partir del conocimiento y la aprehensión de las entrañas de aquel hito histórico, paso de un 'ordeno-y-mando' a un orden constitucional, les llevó a un camino hermoso: el del descubrimiento, el de reconocerse, aceptarse, valorarse.
Y al fin, tras el éxito personal, el logro colectivo, la recompensa. Un gran esfuerzo, bien desarrollado, equilibrado, merece un premio. Y aquí está: I Premios por la Convivencia y la Tolerancia de la Fundación Instituto de Cultura del Sur .
En lo alto del escenario, junto al alcalde de Móstoles, Esteban Parro; junto al expresidente del Congreso, Manuel Marín; junto al ministro de Educación, Ángel Gabilondo, estaban por meritos propios nuestros alumnos y alumnas, o ya exalumnas y exalumnos, de 4º de ESO: David Álvarez, Ivelin Georgiev Belchev, Daniel Carrillo, Cristina Elísabet Montañés, Aroa Sánchez, Máryuri Yulaikin Tuta. Como un mapa de la España no que viene sino que es.
Naturalmente, no estaban solos. Con ellos pesaba el silencio, que es clamor emocionado, aunque no sea noticia, de la tarea cotidiana, bien hecha (aunque siempre perfectible), de tantos profesores que, balizas en un campo de nieve, bengalas en la tormenta, estrategas o exploradores de una íntima batalla por la paz, muy raramente recolectores, permiten darse a luz (y ya es bastante) a miles, millones de jóvenes que... (y aquí me empieza a susurrar mi edulcorado cerebro la canción de navidad de cierta marca registrada que no necesita publicidad, de modo que...) sencillamente asumen el reto de vivir; para sí y para los otros. Y no es moco de pavo. Aunque tengan dieciséis. Los tienen bien puestos. Ellas. Ellos. Como una inmensa no sé si mayoría o minoría que a muchos nos justifica el esfuerzo.
Gracias, pues. Y felicidad(es).
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Artículo de la revista Valle del Kas, diciembre de 2009.